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sábado, 22 de mayo de 2010

La Ciudad sin Nombre

Cuando me acerqué a la ciudad sin nombre ya sabía que estaba maldita. Recorría un valle reseco y terrible bajo la luna, y desde la lejanía la vi sobresaliendo asombrosa de entre las arenas, como podrían asomarse partes de un cadáver en una fosa mal hecha. El miedo se podía escuchar desde de las piedras enevejecidas de este vetusto superviviente de la hecatombe, esta bisabuela de la más anciana pirámide, y un aura invisible me repelía y me invitaba a alejarme de secretos antiguos y siniestros que ningún hombre debería conocer, y que ningún hombre se había atrevido antes a buscar.

La ciudad sin nombre yace lejana en el desierto de Arabia, desmoronada e inarticulada, con sus muros ya casi cubiertos por la arena de incontables edades. Pues debió ser antes de que se dispusieran las primeras piedras de Menfis, y cuando los ladrillos de Babilonia ni siquiera habían empezado a cocerse. No hay leyenda lo suficientemente vieja que tenga un nombre para ella, o que recuerde tan solo que alguna vez estuvo viva, pero se la cita en susurros, alrededor de las hogueras, y las abuelas mascullan sobre ella en las tiendas de los jeques; de modo que todas las tribus la han rehuido sin saber exactamente por qué. Fue esta la ciudad con la que soñó el poeta loco Abdul Alhazred la noche anes de cantar su inexplicable pareado:

"Que no está muerto lo que puede eternamente yacer,
Y con extraños evos, incluso la muerte puede perecer."

3 comentarios:

Daniel Pérez Espinosa dijo...

Interesante... y muy sugerente. Por loco o suicida que suene la idea de aproximarse a dicha ciudad, me encantaría pasearme (virtualmente con mi PJ) por esa ciudad. ¿Algún nuevo módulo en ciernes? :)

Three Fourteen dijo...

Daniel, todas las entradas relacionadas con algún producto llevan la etiqueta correspondiente: http://threefourteengames-es.blogspot.com/search/label/2003 :) .

En cuanto al texto, es el comienzo del relato original de HPL "La Ciudad sin Nombre", continuación (humilde) del cual va a ser Perdidos en Irem.

Daniel Pérez Espinosa dijo...

Entonces reitero lo dicho: me apetece perderme por Irem. Estaré atento a la evolución del módulo :)